Mons. Reimann: La reparación de la hermana madre tierra tiene que pasar primero por nosotros

descarga

VIDEO JORNADA DE ORACIÓN

Amazonizar Bolivia 26.09.20// Este viernes, 25 de septiembre con motivo del Jubileo de la Creación, se realizó la tercera Jornada de Oración por la Creación, en la ocasión la reflexión estuvo dirigida por Mons. Antonio Reimann, Obispo del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez, quien sostuvo que hoy la hermana madre tierra es afectada por “el virus del maltrato y posesión egoísta, que precisa un tiempo de descanso para reparar las fuerzas y reponerse, y que esta reparación tiene que pasar primero por nosotros”.

Reflexión en la Jornada de Oración por la Creación

VER

Mi saludo fraterno a todas las Hermanas y los Hermanos en el Señor que participan en la Jornada de Oración por la creación, en este mes de Jubileo por la Tierra.

Al inicio de esta celebración,  Willy hizo mención de la catedral de la Inmaculada Concepción. Mi recordado antecesor, Mons. Antonio Eduardo Bösl, escribió un interesante libro sobre la historia de esta catedral y de la restauración de la misma, y puso como título de esta obra: “La Joya en la selva boliviana”. Pasaron casi cuarenta años de la bendición de la catedral, y la selva se conserva solamente en la pintura mural de la catedral. Si queremos verla en su hábitat, tenemos que viajar unos cien kilómetros al norte de Concepción y observar algunos restos de la selva.

Regresando en estos días a Concepción, he visto que la serranía entre San Javier y Concepción estaba cubierta por las nubes de humo provenientes de los incendios al noroeste de Concepción, especialmente de un incendio que devoró aproximadamente 20 % de la Reserva Municipal de Copaibo, un árbol muy apreciado por la medicina natural.

El tiempo presente en que vivimos es un tiempo de la pandemia, pero mucho antes de esta pandemia de coronavirus, ha sido afectada la naturaleza, nuestra casa común, con otra pandemia cuyo virus se llama “El maltrato”, la posesión egoísta de los bienes naturales. En la Exhortación Apostólica “Querida Amazonía” leemos: “Los intereses colonizadores que expandieron y expanden – legal e ilegalmente – la extracción de madera y la minería, y que han ido expulsando y acorralando a los pueblos indígenas, ribereñas y afro descendientes, provocan un clamor que grita al cielo” (9).

Esta es la razón el por qué tenemos que soñar todos, no solo el Papa Francisco y los obispos presentes en el Sínodo, soñar en una Amazonía “que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalanaba, y devolverle la vida desbordante que llenaba sus ríos y sus selvas.”

JUZGAR (cf Levítico 25,1-7)

La Palabra de Dios, recogida en el libro Levítico, que acabamos de escuchar, presenta las leyes prescritas que refuerzan la ley del respeto al sábado. Se dirige a una sociedad judía, agrícola, para reparar errores o injusticias en la posesión y uso de la tierra. La tierra goza también del derecho del descanso sabático; y si la respetamos, entonces ella como nuestra hermana y madre, nos servirá a todos con el alimento necesario para nuestra subsistencia digna de hijos de Dios y hermanos entre todos.

ACTUAR

Los que hemos sido contagiados por el coronavirus sabemos bien que significa para nosotros las secuelas post COVID, y que es necesario un descanso y el fortalecimiento del sistema inmunitario. 

La hermana madre tierra, afectada por el virus de maltrato y posesión egoísta, también precisa un tiempo de descanso para reparar las fuerzas y reponerse.

 ¿Cómo lograrlo?. Me serviré del siguiente ejemplo. En este tiempo de sequía, estamos ansiosos de una lluvia abundante, que refresca el ambiente, purifica el aire y nutre las plantas. En una palabra lo renueva todo.

Creo que esta reparación de la hermana tierra tiene que pasar primero por nosotros. El Papa Francisco con ocasión del Jubileo de la Tierra a fines de agosto, nos decía: “En la raíz de todo hemos olvidado quiénes somos: criaturas a imagen de Dios, llamadas a vivir como hermanos y hermanas en la misma casa común. No fuimos creados para ser individuos que mangonean; fuimos pensados y deseados en el centro de una red de vida compuesta por millones de especies unidas amorosamente por nuestro Creador. Es la hora de redescubrir nuestra vocación como hijos de Dios, hermanos entre nosotros, custodios de la creación” (28 de agosto de 2020).

Por eso pienso que para hacer descansar la tierra, debemos tomar en serio nuestro compromiso bautismal; Cada bautismo nos hace “neo-phitos” o sea las nuevas plantitas, que hunden sus raíces y se alimentan del amor de del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por el bautismo del agua y del Espíritu la Iglesia nos regeneró a la vida nueva, a unas nuevas relaciones con Dios, entre nosotros y con la naturaleza.  Mientras no me identifico como una nueva planta de Dios y no la alimento cada día con el  Amor Trinitario de Dios, resulta muy difícil redescubrirnuestra vocación como hijos de Dios, hermanos entre nosotros, y custodios de la creación, de toda la casa común.

Es importante que nos preguntemos: ¿Cómo me alimento con el Amor del Señor? ¿Qué significa para mí su Palabra que nos ilumina? ¿Qué valor tiene el alimento espiritual que es su Cuerpo y Sangre que nos fortalece? ¿Cómo es mi relación con los pobres y descartados con quienes él se identifica? ¿Me llama la atención la belleza y la armonía en la creación como el reflejo de la belleza del Señor?

Estoy convencido que si de esta manera renuevo mi compromiso bautismal, mi vida se renueva como la tierra después de la lluvia de primavera y es como el sonido de la trompeta que anuncia la alegría de las iniciativas que van surgiendo desde nuestra Iglesia, con las Iglesias hermanas, desde otros grupos cristianos, desde la sociedad civil.

Confío que estas Jornadas de la Oración por la Creación en el mes del Jubileo de la Tierra produzcan estos benditos frutos.

Deja una respuesta