El pasado 30 de mayo, la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) fue homenajeada durante la celebración del octavo centenario de la composición del CĆ”ntico de las Criaturas por San Francisco de AsĆs. El lugar de la ceremonia fue la Universidad Pontificia Antonianum de Roma; allĆ, el presidente de la REPAM recordó la importancia de la AmazonĆa para el planeta

Por: Equipo de Comunicaciones de REPAM
āReciban nuestro cordial saludo, fraterno y nuestro agradecimiento por reconocer el trabajo de nuestra red eclesial, REPAM, en el cuidado de esta Casa ComĆŗn, en especial de la AmazonĆa, pulmón para el mundo⦠en defensa de los derechos de los pueblos que en ella vivenā fueron las palabras de apertura del discurso que brindó el presidente de la REPAM tras dirigirse a la Orden de Hermanos Menores, las autoridades de la Universidad Pontificia Antonianum de Roma, la representación del Movimiento Laudato Si y los asistentes a la celebración.
Y es que la REPAM fue reconocida por mantener un profundo compromiso con la ecologĆa integral. MonseƱor Rafael Cob resaltó que han sido aƱos sembrando sueƱos y esperanza en la AmazonĆa, a travĆ©s de la REPAM; en donde esos sueƱos y enseƱanzas se entrelazan para salvar vidas. El presidente de la REPAM expresó que en la Ćŗltima dĆ©cada se ha trabajado para formar conciencia, valorar y cuidar la naturaleza y defender la Casa ComĆŗn. AdemĆ”s, se trajo a colación la reflexión del papa Francisco I que establece que ātodo estĆ” interconectadoā, lo que hoy en dĆa es la carta de ruta para el trabajo de la REPAM.
EcologĆa Integral
MonseƱor Cob ha manifestado que desde REPAM āpensamos en millones de personas que en la AmazonĆa viven y sufren por defender este paraĆso natural, referente mundial para el equilibrio planetario de nuestra tierraā. El trabajo de incidencia realizado por la red proyecta dar una salida a los desafĆos del planeta; la preservación de la vida es el eje central y el cuidado de la selva amazónica (conectada a los demĆ”s ecosistemas del planeta) es fundamental para la raza humana.
La actualidad de la REPAM resalta el trabajo que permita dar salida a los desafĆos del planeta. Y es que, segĆŗn manifestó el presidente de la REPAM ante la contaminación, la deforestación, el cambio climĆ”tico y los āgases venenososā que enviamos a la atmósfera no puede haber una actitud de indiferencia. āNos quejamos entonces del dolor y muerte de la pandemia del coronavirus en el planeta y no nos quejamos de los golpes que a lo largo de los siglos aguantó por el pecado humanoā estableció MonseƱor Rafael Cob al referirse al irrespeto que los humanos hemos tenido con la naturaleza, el despojo de la flora, la degradación de las fuentes de agua y los atentados contra la biodiversidad.
CƔntico de las criaturas
Para MonseƱor Cob la obra de San Francisco de AsĆs āes una joya literaria que, expresa toda una sabidurĆa que Francisco de AsĆs supo, no solo descubrir esa fraternidad que, nos une como criaturas de ese proyecto divino que se puede contemplar con la madre tierraā. En ese contexto, se ha reforzado la idea que el sĆnodo Amazónico ha marcado un antes y un despuĆ©s en la historia de la iglesia, pues invita a la conversión y a una iglesia sinodal y misionera.
La labor de la REPAM tiene hoy en dĆa una estrecha relación con la obra de San Francisco de AsĆs, a travĆ©s de la encĆclica Laudato Si del papa Francisco I. Es vĆ”lido recordar que, en el texto se afirma que āen medio de la degradación ambiental de nuestra tierraā¦esa contemplación de la realidad nos indica la necesidad de un cambio de rumbo y nos sugiere acciones que nos ayuden a salir de la espiral de autodestrucción en la que nos estamos sumergiendoā
MonseƱor Rafael Cob finalizó su discurso afirmando que āen este dĆa de la celebración debemos sembrar esperanza. Sembrar esperanza es asumir compromiso. Es necesaria una educación ecológica que desemboque en largos procesos de regeneraciónā. AdemĆ”s, hizo recordó las necesidades actuales estableciendo que āHoy es el dĆa de agradecer y alabar al creador por la tierra que nos regaló para cuidarla y hoy es el dĆa de suplicar y pedir, con insistencia, perdón y misericordia por los pecados ecológicos que la humanidad comete contra la naturalezaā




